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Independentismo boricua vs juego sucio del Imperio PDF Imprimir Correo
Escrito por María Victoria Valdés Rodda | Bohemia   
Jueves, 12 de Septiembre de 2019 16:28

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A los pioneros cubanos se les inculca el amor al pueblo boricua. (cubaenresumen.org)


La denuncia contra el colonialismo es tarea permanente. Cuba no baja la guardia. A ambos pueblos nos une una inquebrantable amistad de profundas raíces históricas.

Puerto Rico no está abandonado a su “suerte” entendido este vocablo como sinónimo de buena ventura asociada a la prosperidad de los Estados Unidos: la palabra asociada ha sido utilizada con toda intención por esta reportera ya que responde a la denominación dada por la asamblea constituyente boricua en 1952 cuando declaró a la nación Estado Libre Asociado (ELA) en relación con la potencia del Norte. Se trata de una situación ambigua, a medio camino entre la autonomía y la subordinación a los Estados Unidos que la invadieron en 1898 como resultado de la Guerra hispano americana. Dos vertientes se han impuesto desde entonces: el autonomismo, que derivó en anexionismo, y el independentismo.



En 2017 el gobierno del exgobernador Ricardo Rosselló impulsó un referéndum no vinculante, el quinto en decenas de años. Fue muy publicitado por Fortaleza como la solución definitiva a los problemas boricuas. Sin embargo, el proceso tuvo un elevado abstencionismo a partir del boicot de los partidos opositores, donde sobresale el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). De cualquier manera el 97 por ciento de los votantes que acudieron a las urnas, eligió convertirse en el estado 51 de los EE. UU. Fue esta una maniobra “camuflaje” de Rosselló ante la profunda crisis económica, agravada por una deuda pública de más de 73 mil millones de dólares.

Dos años después el pueblo lo botó aparentemente por su postura poco ética hacia sus conciudadanos pero este fue el detonador. Lo real fue el hartazgo popular por el desgaste sostenido en las condiciones de vida de la población boricua. En ello mucho incidió la Junta de Control Fiscal, nombrada por la Casa Blanca en 2016 para “resolver” el tema del enorme endeudamiento. Compuesta por siete miembros y con un poder superior al gobernador boricua, el grupo designado tiene un objetivo esencial: Un secreto a voces: confeccionar planes de ajuste social para garantizar el pago a los bonistas.

La deuda se derivó de un robo descarado porque el pueblo no recibió ningún beneficio. El dinero no fue utilizado para construir obras sociales ni para generar nuevos empleos, ni para la salud y la educación. Fue a parar a los bolsillos de los poderosos, a las arcas del poder colonial.

¿Significa entonces que Puerto Rico se incorporará a los Estados Unidos? De eso nada: cualquier modificación de la naturaleza de la relación entre los EE. UU y Puerto Rico debe ser aprobada por el Congreso estadounidense. Hasta el momento –y no hay indicios de que cambie-, no ha mostrado la más mínima intención de tramitarlo. Aquí lo puntual es subrayar que el ELA, esa aparente provechosa asociación, está anclado sin remedio a las decisiones yanquis.

Encrucijada histórica

El abogado independentista, Salvador Tío publicó en ArgosIs-COMITÉ Por la Descolonización de Puerto Rico una verdad incómoda para el Imperialismo y para aquellos que piensa que el ELA es inmutable: “hemos llegado a una encrucijada histórica. El falso señuelo de la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos ha sido finalmente entendido como engaño utilizado para dividirnos. El fraude perpetrado por los Estados Unidos contra los puertorriqueños al proclamar un “Estado Libre Asociado” ha sido finalmente aceptado por los Estados Unidos como fraude, treta y engaño. Puerto Rico se enfrenta ahora a una disyuntiva que ya no puede aplazarse: o yanquis o puertorriqueños”.

A pesar de las dificultades y del “lavado de cerebro” de varias generaciones Salvador Tió es optimista: “Cualquier duda sobre nuestra esencia y nacionalidad que pudiera entenderse quedó sepultada por el tsunami de dignidad que desalojó a dos gobernadores en julio. Somos boricuas y todos lo saben”.

Precisamente por esa constancia, el 20 de julio de este año, Cuba, con el copatrocinio de Antigua y Barbuda, Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Siria y Rusia, presentó ante el Comité de Descolonización de la ONU el caso Puerto Rico. Gran triunfo: por trigésima octava ocasión el cónclave aprobó una resolución que reconoce el derecho de Puerto Rico a la independencia. En esa oportunidad, Edwin González, Jefe de la Misión, (subrayado nuestro: Misión de Puerto Rico en Cuba Juan Mari Brás), de la llamada Isla del encanto en La Habana, declaró que la postura internacional favorable a la soberanía boricua “es muy importante para el movimiento independentista”.

Asumir que Puerto Rico es una colonia es el primer paso para las necesarias transformaciones. La sumisión nacional a la Junta de Control Fiscal limita aún más la autonomía porque toma decisiones en materia económica, financiera y de presupuesto. El PIP y las fuerzas populares de izquierda saben que la meta se perfila trabajosa.

Cuba no abandona a los amigos

No obstante, lo obstáculos, como escribiera esta reportera al inicio del texto el pueblo boricua no está abandonado a su “suerte. Por estos días se celebra en Cuba otra nueva Jornada de Solidaridad con Puerto Rico a conmemorar el Centenario de la compañera Lolita y el 40 aniversario de la excarcelación incondicional de los Cinco Nacionalistas el 10 de septiembre de 1979.

El luchador independentista Rafael Cancel Miranda nos envíó un mensaje de agradecimiento a los compañeros de mil batallas. “Fidel y el gobierno revolucionario cubano tuvieron mucho que ver con nuestra excarcelación. Junto a la fuerte campaña del pueblo puertorriqueño dentro y fuera de Puerto Rico, fue un canje de prisioneros negociado por Fidel y el gobierno revolucionario cubano con la administración del presidente estadounidense Carter lo que dio el impulso final al proceso de negociación para nuestra libertad incondicional”, rememoró Cancel Miranda.

Y con un pronunciamiento valiente expresó su voluntad de seguir siendo boricua: “Si fuera posible, con mucha alegría y honor estaría allá con ustedes durante los días de la Jornada, pero a partir del 2009 el gobierno estadounidense exige que se use su pasaporte para viajes internacionales. En el pasado viajaba al exterior con mi acta de nacimiento y licencia de conducir que me identificaban como lo que soy, puertorriqueño, pero esto ya no es posible. En 1981 expuse ante el Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas por qué no aceptaba el pasaporte del gobierno estadounidense. Nunca he aceptado la imposición de su ciudadanía y, por lo tanto, no uso su pasaporte, aunque entiendo que a veces hay que usar el arma del enemigo como parte de la lucha para liberarse de su yugo”.

El patriota Salvador Tió sostiene que el único camino contra el juego sucio es la lucha: “hay que acabar con la legitimación del despotismo y el colonialismo ya. Nos toca a nosotros tomar plena conciencia de la agresión y subordinación antidemocrática a la que hemos sido sometidos y así logremos el reconocimiento del derecho a que acabemos para siempre con este régimen de oprobio.

En junio del 2020 el Supremo se expresará. Dejémonos sentir de forma que ese Tribunal de 9 jueces declare nula la condición colonial impuesta. Convoquémonos como Pueblo para que no se diga que no luchamos por nuestra Dignidad”.

 

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