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50 verdades sobre Antonio Maceo / 50 verdades sobre Ernesto “Che” Guevara PDF Imprimir Correo
Escrito por Salim Lamrani   
Martes, 13 de Junio de 2017 20:11

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Maceo es un convencido internacionalista, solidario con toda América Latina. En un correo a Anselmo Valdés del 6 de junio de 1884, le hace partícipe de su intención de luchar por la independencia de Puerto Rico: “Cuando Cuba sea independiente, solicitaré al Gobierno que se constituya permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América”.

 



El “Titán de bronce”, figura emblemática de la Guerra de Independencia de Cuba, es un símbolo de la resistencia a la opresión y de la aspiración del pueblo cubano a la libertad.

1.    Nacido el 14 de junio de 1845 en Majaguabo, cerca de Santiago de Cuba, de la unión de Mariana Grajales Coello, de origen dominicano, y de Marcos Maceo, originario de Venezuela, Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, “hijo de león y leona” según José Martí, es el mayor de una familia de 13 hijos.

2.    Por su ascendencia africana, el joven Antonio no está autorizado a cursar estudios, que el sistema colonial y segregacionista reserva a los blancos que tienen un certificado de pureza de sangre. Sus padres, pequeños terratenientes, se ocupan de su educación y le ofrecen cursos privados, después de las jornadas de trabajo agrícola en la propiedad de Las Delicias. Le inculcan los valores morales y patrióticos que lo acompañarían toda su vida. Antonio aprende también el manejo de las armas. Su padrino, Ascensio de Ascensio, hombre blanco y adinerado, lo ayuda a integrarse en algunos círculos sociales, particularmente en la Logia Oriente, entonces reservados a la gente acaudalada.

3.    En 1866 Maceo se casa con María Magdalena Cabrales Fernández, quien se dedicaría por completo a la causa de su marido. Le profesaría una gran admiración a quien sabría ser “tan bravo en la pelea como generoso en la victoria con el enemigo derrotado”. A pesar de los largos periodos de separación debidos al compromiso patriótico, Maceo sentía un amor indefectible por su mujer.

4.    El 10 de octubre de 1868 estalla la Primera Guerra de Independencia de Cuba tras el Grito de Yara que lanza Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria. Toda la familia Maceo se adhiere al movimiento libertador y jura vincular su destino al de Cuba. Mariana Grajales, madre de Antonio, crucifijo en mano, pronuncia las siguientes palabras que marcarían la historia de Cuba: “De rodillas todos, padre e hijos; delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la patria o morir por ella”. Denunciados a las autoridades españolas por su compromiso patriótico, los Maceo, quienes pagarían un tributo elevado en la lucha por la independencia, tienen que refugiarse en la manigua con los revolucionarios.

5.    Antonio Maceo, a los 23 años, se lanza a la epopeya emancipadora. Bajo el mando del capitán Juan Bautista Rondón realiza su primer combate el 12 de octubre en Ti Arriba, o sea dos días después del comienzo de la guerra de independencia. El arrojo demostrado en el campo de batalla le permite conseguir el grado de sargento. Su liderazgo natural y su entusiasmo le permiten subir rápidamente los escalones. Así, es nombrado teniente el 20 de octubre de 1868, apenas una semana después su primer enfrentamiento con el enemigo, y capitán el siguiente mes. Participa en numerosos combates contra los soldados españoles en el Cobre, El Cristo, Jiguaní, Cupeyales, Arroyo Blanco y Palmarito. Frente a la superioridad militar del ejército colonial, dotado de los mejores cañones y fusiles, los mambises compensan sus carencias materiales con una combatividad fuera de lo común, ilustrada por las cargas de machete bajo fuego enemigo, que se convertiría pronto en la pesadilla de las tropas españolas.

6.    Maceo, humanista y partidario de los mismos derechos para todos, libera a los esclavos y los federa en torno al proyecto emancipador de una patria soberana e independiente. Daría explicaciones en un correo al General español Camilo García de Polavieja en junio de 1881: “Amo a todas las cosas y a todos los hombres […] por eso tengo sobre el interés de raza, cualquiera que ella sea, el interés de la Humanidad, que es en resumen el bien que deseo para mi patria querida. La conformidad de “la obra” con “el pensamiento”: he ahí la base de mi conducta, la norma de mi pensamiento, el cumplimiento de mi deber”.

7.    Tres meses tras su incorporación al ejército rebelde, Antonio Maceo es nombrado comandante y luego lugarteniente-coronel en enero de 1869 por su resistencia tenaz en la defensa de la ciudad de Bayamo, asediada por las tropas del Capitán General Valmaseda. Unos meses después se enfrenta a la dolorosa prueba del duelo con el fallecimiento de su padre, entonces sargento del ejército de liberación, caído en combate en San Agustín de Aguarás.

8.    En 1870 el Mayor General Máximo Gómez, jefe de las fuerzas insurreccionales, quien se convertiría en el padre espiritual de Maceo, decide confiarle el mando del Batallón n°4. Conocido por su desprecio del peligro y de la muerte, Maceo resulta herido varias veces en los combates de Majaguabo, Santa Rita y Nuevo Mundo.

9.    En 1871 Antonio Maceo prepara la invasión de Guantánamo con Máximo Gómez. Ese mismo año el Mayor General lo nombra jefe de las operaciones de dicha ciudad.

10.    En 1872, Carlos Manuel de Céspedes, primer presidente de la República en Armas, promueve a Maceo al grado de coronel y éste ocupa de modo provisorio el mando de la División Cuba, sustituyendo a Máximo Gómez. En un correo a su esposa del 23 de junio de 1872, Céspedes no escatima en elogios: “Gómez me presentó al coronel José Antonio Maceo. Es un mulato joven, alto, grueso, de semblante afable y de mucho valor personal”.

11.    En 1873, por sus múltiples méritos conseguidos en el campo de batalla, particularmente en El Zarzal, Céspedes nombra a Maceo general de brigada y pasa bajo las órdenes del Mayor Calixto García. En marzo de 1874 Maceo participa en la batalla de Las Guásimas bajo el mando de Máximo Gómez que termina en un triunfo histórico para los independentistas. El ejército español sufre 1.037 bajas. Se trata del precio más elevado que pagaron las fuerzas armadas ibéricas en toda la historia de las guerras de independencia. Del lado cubano hubo 174 bajas.

12.    En 1874 Maceo es nombrado responsable de las fuerzas insurgentes en la zona de Villa Clara tras el fallecimiento del presidente Carlos Manuel de Céspedes en la batalla de San Lorenzo. No obstante, frente a la oposición de algunos elementos revolucionarios locales que rechazan la autoridad de un líder mulato y además procedente de otra provincia, se ve obligado a regresar a la zona oriental para tomar el mando de la Segunda División Cuba, que incluye las zonas de Santiago de Cuba y Guantánamo, en sustitución del general Calixto García, capturado por los españoles.

13.    Poco tiempo después, en 1875, Maceo encabeza la Primera División Cuba. No obstante, esta fulgurante ascensión militar no es del agrado de algunos líderes revolucionarios, impregnados de cultura racista y colonialista vigente en un país que sólo aboliría la esclavitud en 1886. Éstos ponen en tela de juicio la nueva responsabilidad del “mulato” y algunos incluso acusan a Maceo de favorecer a los hombres de color en su tropa en detrimento de los blancos. El objetivo de estas campañas de desprestigio es sembrar la cizaña y la división y manchar su prestigio conquistado en el campo de batalla.

14.    A pesar de las calumnias y bajezas Maceo consigue en 1877 el grado supremo de mayor general. Su nuevo título no le impide mostrar el ejemplo en el campo de batalla. Así, en agosto de 1877, casi pierde la vida en la batalla de Mangos de Mejías durante la cual recibe seis balas. Necesitaría varias semanas para recuperar todas sus capacidades antes de retomar el camino de la lucha armada.

15.    Ese mismo año Maceo se opone al intento de sedición de Santa Rita y reafirma la importancia de presentar un frente unido y disciplinado frente al enemigo, única actitud capaz de llevar al triunfo del pueblo y a la victoria de la independencia. En un correo al faccioso Vicente García de junio de 1877, Maceo rechaza su propuesta, lo conjura a que respete la autoridad presidencial y lo exhorta a tomar en cuenta los intereses de la patria.

16.    A causa de las profundas divisiones y de los funestos regionalismos que socavan el movimiento revolucionario, algunas facciones deciden deponer las armas y negociar un armisticio con el general español Arsenio Martínez Campos. Por su parte los jefes militares de las provincias de Las Villas y de Camagüey se niegan a obedecer al mando general, suscitando la ira de Maceo, y eligen la rendición. El Pacto de Zanjón se firma finalmente el 10 de febrero de 1878 y pone término a la Guerra de los Diez Años, sin que Cuba consiga su independencia. La isla tiene, como máximo, una autonomía limitada. La victoria española tiene un fuerte impacto político y psicológico sobre las fuerzas revolucionarias. En un correo del 19 de enero de 1894 a José Martí, Antonio Maceo le confesaba que la capitulación de Zanjón fue uno de los episodios más dolorosos de su existencia: “Tres veces en mi angustiada vida de revolucionario cubano he sufrido las más fuertes y tempestuosas emociones de dolor y tristeza […]: [la pérdida de] mi padre, el Pacto de Zanjón, [y la pérdida de] mi madre”.

17.    Lejos de abdicar, Antonio Maceo se niega a deponer las armas, no se da por vencido y rechaza el Pacto de Zanjón concluido sobre “bases deshonrosas”. En una misiva a Martínez Campos del 21 de febrero de 1878, informa de que las regiones de “Oriente y Tunas, que se hallan en condiciones de continuar la lucha, no están de acuerdo con la Resolución de la Junta del Centro”, que firmó la capitulación. En marzo de 1878, el Coronel Federico Incháustegui manda un correo a Maceo en nombre de los capitulantes del Centro y le pide un encuentro urgente invitándolo a aceptar los términos de la rendición de Zanjón. En una respuesta fuerte del 13 de marzo de 1878 el General rechaza la propuesta de encuentro calificándola de “inútil”: “En el concepto de que fuera para descargar su conciencia del peso que a estas horas debe abrumarle, la Patria tendrá oportunamente -y acaso en no lejano día- su tribunal donde le será fácil hacerlo”.

18.    El 15 de marzo de 1878 se reúne con el general Martínez Campos en Mangos de Baraguá y le hace partícipe de su rechazo del Pacto de Zanjón que no responde a dos reivindicaciones fundamentales del movimiento revolucionario: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud. Rechazando resignarse a la derrota, opone al armisticio la Protesta de Baraguá y anuncia el reinicio de los combates a partir del 23 de marzo de 1878, ya que España se ha negado a hacer “proposiciones de paz más honrosas”. La insumisión de Baraguá queda hoy día como el símbolo por excelencia de las aspiraciones del pueblo cubano a la libertad, a la dignidad y a la independencia.

19.    Maceo siempre tuvo un alto sentido del honor. Cuando un jefe rebelde le propone aprovechar el encuentro con Martínez Campos para capturarlo, el Titán de Bronce rechaza tajantemente la sugestión: “No quiero libertad si unida a ella va la deshonra”.

20.    Tras la protesta de Baraguá nace una nueva Constitución y se crea el Gobierno provisional de Oriente, en representación del pueblo insumiso de Cuba, en el cual Maceo ocupa el cargo de segundo del mayor general García. Sólo hay dos salidas posibles: la victoria o la muerte. Rechazando la capitulación de Zanjón, Antonio Maceo inicia “la Guerra Chiquita” a partir de septiembre de 1879. Lanza el Grito de Kingston con Calixto García llamando a los cubanos a que tomen las armas contra el opresor español, aunque no participa en los combates. Su primer intento de desembarque a partir de República Dominicana a la cabeza de 34 expedicionarios fracasa en julio de 1880.

21.    Maceo se ve obligado a refugiarse en Honduras en junio de 1881. Se integra entonces al ejército hondureño como general de división y se encuentra a la cabeza del mando militar de Tegucigalpa, la capital. En 1882, es nombrado vicepresidente del Tribunal Supremo de Guerra y comandante de los puertos de Cortés y Omoa.

22.    Entre 1884 y 1886 Maceo echa las bases de un acuerdo con Máximo Gómez para retomar la guerra de independencia en Cuba. Pero no logra federar a las fuerzas patrióticas en torno al nuevo proyecto emancipador. José Martí, Héroe Nacional y líder de la Segunda Guerra de Independencia, se opuso a la iniciativa opinando que no estaban reunidas las condiciones para un levantamiento armado.

23.    Cuando en 1884 Antonio Maceo se entera de que algunos terratenientes, ansiosos de proteger sus intereses, han lanzado otra campaña a favor de una anexión de Cuba a Estados Unidos, escribe un correo desde Honduras a José Dolores Poyo, director del diario El Yara de Cayo Hueso, Florida. En su misiva, el General recuerda su compromiso indefectible a favor de la libertad de su isla natal: “Cuba será libre cuando la espada redentora arroje al mar (a) sus contrarios […]. Pero quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha. Cuba tiene muchos hijos que han renunciado a la familia y al bienestar por conservar el honor y la patria. Con ella pereceremos antes que ser dominados nuevamente; queremos independencia y libertad”.

24.    En 1888 Antonio Maceo informa a José Martí de su disposición a contribuir a la “guerra necesaria” que empezaría en 1895. En una carta del 4 de enero lanza un llamado a la unión de todas las fuerzas patrióticas: “Hoy como ayer pienso que debemos los cubanos todos, sin distinciones sociales de ningún género, deponer ante el altar de la patria esclava y cada día más infortunada, nuestras disensiones todas y cuantos gérmenes de discordia hayan podido malévolamente sembrar en nuestros corazones los enemigos de nuestra noble causa”. El Apóstol cubano resulta impresionado por la lucidez del jefe militar: “Hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo […]. Firme es su pensamiento y armonioso”.

25.    En enero de 1890 Maceo recibe autorización para regresar a Cuba para resolver temas personales. Durante un banquete en su honor en Santiago de Cuba el 29 de julio de 1890, uno de los invitados, José Hernández Mancebo, hace partícipe de su convicción de que el destino de Cuba está fatalmente ligado a Estados Unidos: “Cuba llegará a ser, por la fuerza de las circunstancias, una estrella más de la gran constelación americana”. Maceo, quien escucha estas palabras, le replica: “Creo, joven, aunque me parece imposible, que ese sería el único caso en que tal vez estaría yo al lado de los españoles”. Poco tiempo después, las autoridades reales expulsan a Maceo, implicado en el proyecto “Paz del Manganeso” destinado a desatar una sublevación.

26.    Antonio Maceo decide instalarse en Costa Rica a partir de 1891. Establece allí una colonia agrícola llamada Nicoya, la cual acoge a todos los patriotas cubanos con la independencia de Cuba en el corazón como José Maceo, Flor Crombet o Agustín Cebreco. La monarquía española intenta asesinarlo varias veces.

27.    En 1893 empieza una estrecha colaboración con José Martí que visita a Maceo en Costa Rica como secretario general del Partido Revolucionario Cubano. El encuentro permite echar las bases del Plan de Fernandina. El proyecto consiste en organizar un desembarque armado en Cuba en 1894 a partir del puerto de Fernandina en Florida, desde Costa Rica donde está Maceo y desde República Dominicana donde reside Máximo Gómez. Pero el plan fracasa tras una delación que desata la intervención de las autoridades estadounidenses que confiscan las armas y el material de los independentistas.

28.    El 24 de febrero de 1895, bajo la égida de José Martí, guía moral de los independentistas, estalla la Segunda Guerra de Independencia que liberaría a Cuba del yugo español. Antonio Maceo y Flor Crombet desembarcan en la isla, con un pequeño grupo de combatientes, en Duaba, en la zona oriental de Baracoa el 1 de abril de 1895.

29.    Maceo integra a varios elementos revolucionarios y refuerza su grupo de combate. El 10 de abril su tropa sufre un serio revés frente al ejército español. Flor Crombet pierde la vida en combate y varios jefes caen a manos del enemigo. Maceo se queda solo, sin comida, y tiene que realizar una agotadora marcha de cerca de 200 kilómetros para alcanzar, ocho días después, un campamento en Vega Vellaca.

30.    El 5 de mayo de 1895 Antonio Maceo vuelve a reunirse con José Martí y Máximo Gómez en un encuentro histórico en La Mejorana. Las tres principales figuras de la Guerra de Independencia establecen juntas la estrategia de combate. Maceo se encarga del mando en la provincia oriental. Crea la División n°1 que dirige su hermano José y echa las bases de la División n° 2 poco tiempo después. Maceo y sus hombres consiguen importantes victorias en Jobito, Sagua de Tánamo, Aguas Claras, Jiguaní, entre otras. No dan tregua a los soldados españoles e incluso atacan los trenes que hacen la conexión entre Caimanera y Guantánamo.

31.    En septiembre de 1895 la Asamblea Constituyente de Jimaguayú nombra a Antonio Maceo teniente general del ejército de liberación, el cual se convierte en el segundo jefe militar después del general en jefe Máximo Gómez. Todos los generales están bajo sus órdenes. Gómez decide extender la guerra, hasta entonces confinada al Este de Cuba, a toda la isla y emprender la invasión de la parte occidental del territorio.

32.    En octubre de 1895 Maceo lanza la ofensiva con sus hombres desde Mangos de Baraguá, lugar simbólico, como comandante en jefe del ejército invasor. Su misión es hacer que la guerra sea insoportable para la Corona española –que juró conservar a Cuba aunque hubiera que sacrificar “hasta el último hombre y la última peseta”– tanto desde un punto de vista económico como humano. Los combates son de una gran violencia y los revolucionarios practican la política de la tierra quemada para arruinar las finanzas españolas.

33.    La generalización de la guerra revolucionaria a todo el país constituye la más importante campaña militar de todas las guerras de independencia latinoamericanas. Los 4.000 combatientes mambises deben enfrentarse a más de 10.000 soldados españoles, dotados de las armas más modernas, en lo que es la guerra de independencia más larga y sangrienta de América Latina.

34.    En diciembre de 1895 Maceo vuelve a reunirse con Máximo Gómez para lanzar la ofensiva sobre la zona de Las Villas. La batalla histórica de Mal Tiempo sella una importante victoria de los revolucionarios sobre las tropas coloniales, las cuales sufren muchas bajas, y abre el camino hacia la capital.

35.    El 1 de enero de 1896, las tropas mambises de Maceo y Gómez llegan a La Habana. Maceo se encarga de proseguir la lucha en la provincia de Pinar del Río con el fin de tomar el control de todo el territorio. En cuanto a Gómez se encarga de la campaña militar de La Habana.

36.    El 22 de enero de 1896 las tropas de Maceo llegan a Mantua, punto culminante de la invasión, tras un periplo de tres meses exactamente desde la salida de Mangos de Baraguá. Che Guevara, quien realizaría la misma travesía 52 años más tarde a la cabeza de la columna Ciro Redondo, durante la ofensiva final contra la dictadura de Fulgencio Batista, expresaría su admiración hacia Maceo: “Para hacer esto […], se necesitaba un inmenso poder de organización, una inmensa fe en la victoria y en la capacidad de lucha de sus hombres, y un poder de mando extraordinario para ejercerlo día a día, durante años de lucha, en condiciones extremadamente difíciles”.

37.    Tras tomar el control del territorio, el Titán de Bronce decide regresar a La Habana para proseguir los combates, con Gómez y el General de Brigada Quintín Bandera, frente al enemigo que opone una feroz resistencia. No obstante, en un correo de junio de 1896 a Gómez, Maceo denuncia la incuria del Gobierno Revolucionario que ha abandonado a los patriotas a su suerte: “Hasta ahora no he recibido ningún recurso, absolutamente ninguno; estoy haciendo la guerra con lo que he quitado al enemigo en distintas ocasiones […] Pues como usted sabe, solo en este Departamento [La Habana] tengo encima la mayor parte del ejército español, esta provincia, que he defendido palmo a palmo contra un enemigo numeroso, fuerte y bien dirigido por sus principales jefes”. En otro cambio epistolar con el patriota Federico Pérez Carbó, de julio de 1896, Maceo hace partícipe de su amargura: “Parece que ni el Delegado ni el Gobierno han tenido en cuenta la importancia de la invasión, para favorecerme a tiempo; pero sí lo han hecho con los hijos mimados de la fortuna, con los cuales siguen los privilegios y desaciertos preparando disgustos. Yo he llegado a tener en Las Villas y aquí una persecución de 75.000 soldados con los mejores jefes del ejército enemigo. Aquí no hay un palmo de tierra que no esté bañado con sangre cubana y española. Ni la campaña del 71 fue para mí más ruda”. En otra misiva escrita el mismo mes a José M. Rodríguez, Maceo denuncia otra vez la actitud del Gobierno: “A no ser tanto valor, abnegación y pericia demostrados por cada hombre de las fuerzas de este departamento, la Revolución hubiera fracasado aquí, mientras que los señores del Gobierno veían desde la barrera, con impasible indiferencia, el sacrificio que hacía este ejército sin socorros y sin otro auxilio que su propio esfuerzo, para salvarse del naufragio que constantemente le amenazó […]. ¿De esta clase de elementos se compone nuestro Gobierno […]?; ni el patriotismo les indujo a prestar apoyo inmediato a sus hermanos de acá, que sucumbían como héroes […]. [Más vale cerrar] los ojos ante tantas pequeñeces y miserias, que han contribuido a que así proceda el Gobierno. De él será, ante la historia, la responsabilidad de ese hecho”.

38.    El optimismo y la abnegación, que son características de la personalidad de Maceo, le permiten hacer frente a la adversidad. En una declaración al diario The Star de Washington en enero de 1896, declara que “El ejército cubano está lleno de entusiasmo”. Expresa varias veces su fe en la victoria final: “El triunfo de nuestra causa lo siento en mi propio ser, inveterado en la sangre, si desconfiara, moriría en el acto mismo que abrigara esas dudas”. […] “Yo me siento cada vez más animado y dispuesto a resistir contra la naturaleza y los hombres que se opongan a la realización de nuestros fines políticos. Venceré”. En un correo al patriota José Dolores Poyo, Maceo le hace partícipe de su optimismo: “Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos; libre será en breve plazo sin que haya menester otra ayuda”. En noviembre de 1896 expresa su resolución al periodista estadounidense Clarence King: “Tantas dificultades y embates no arredran, sin embargo, a nuestro sufrido ejército: avivan más bien su heroísmo y le infunden mayor fe, si cabe, en el definitivo triunfo de nuestras armas”.

39.    En marzo de 1896 Maceo lanza una nueva campaña militar en la región de Pinar del Río y debe enfrentar la llegada del nuevo capitán general español, Valeriano Weyler, a la cabeza de 20.000 hombres. Éste es famoso por su crueldad y su política genocida de concentración de las poblaciones con el objetivo de cortar todo vínculo entre los habitantes y los revolucionarios. Cerca del 30 % de los campesinos cubanos perderían la vida en los campos de concentración creados en las ciudades, particularmente en la zona occidental. Estas prácticas suscitan la indignación de Maceo que denuncia, en una misiva del 21 de abril de 1896 al diario estadounidense World, “la carnicería de gente indefensa” e “inocentes familias que asesinan diariamente”.

40.    Estados Unidos, opuesto a la independencia de Cuba, sólo espera la oportunidad ideal para intervenir y apoderarse de la “fruta madura”. Maceo es consciente de esta realidad. En una misiva del 14 de abril de 1896 a Tomás Estrada Palma, entonces delegado del Partido Revolucionario Cubano, rechaza toda idea de intromisión extranjera en la guerra de liberación de Cuba: “No necesitamos de tal intervención para triunfar”. En julio de 1896 Maceo escribe un correo al coronel Federico Pérez Carb en el cual menciona otra vez el peligro que representan para la independencia de Cuba las veleidades expansionistas de Washington: “De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”. En otro correo al revolucionario Alberto Díaz reitera su advertencia: “No me parece cosa de tanta importancia el reconocimiento de nuestra beligerancia [por Estados Unidos] ni tan provechosa al porvenir de Cuba la intervención americana como suponen la generalidad de nuestros compatriotas. Creo más bien que en el esfuerzo de los cubanos que trabajamos por la patria independiente, se encierra el secreto de nuestro definitivo triunfo, que solo traerá aparejada la felicidad del país si se alcanza sin aquella intervención”.

41.    Maceo es un convencido internacionalista, solidario con toda América Latina. En un correo a Anselmo Valdés del 6 de junio de 1884, le hace partícipe de su intención de luchar por la independencia de Puerto Rico: “Cuando Cuba sea independiente, solicitaré al Gobierno que se constituya permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América”. Maceo comparte el ideal humanista de José Martí para “la independencia absoluta de Cuba, no como fin único, sino como condición indispensable para otros fines ulteriores más conformes con el ideal de la vida moderna […] con la lealtad del ciudadano que se debe a la patria y con la honradez y pureza de motivos del hombre, que ante a todo se debe a la humanidad”.

42.    Maceo nunca expresó ambiciones políticas personales. Estaba al servicio de una causa: “No trabajamos principalmente para nosotros por la presente generación, bien al contrario, muévenos sobre todo triunfo del derecho de todas las generaciones que se suceden en el escenario de nuestra Cuba, y no creemos nunca que por una hora de vanidad o de egoísmo se debe comprometer la felicidad de muchos”.

43.    Frente a la conspiración de 1896, destinada a derrocar al general en jefe Máximo Gómez, que elaboran algunos elementos de la parte central y oriental de la isla, Maceo rechaza las propuestas que le hacen para sustituir al estratega dominicano y reafirma su lealtad al líder militar.

44.    La intromisión del Consejo del Gobierno en armas en los asuntos militares obliga a Maceo a reunirse con Máximo Gómez en San Pedro en diciembre de 1896 para hacer frente a la crisis política que pone en peligro la empresa revolucionaria. Este viaje en la zona de la capital sellaría la suerte del Teniente General.

45.    El 6 de diciembre de 1896, en San Pedro, en la provincia de La Habana, las tropas españolas sorprenden a Maceo y sus hombres, quienes preparan una ofensiva sobre Marianao, un suburbio de la capital, y lanzan un ataque contra el campamento rebelde. Durante la contraofensiva del 7 de diciembre, Maceo recibe un disparo en la cabeza y muere en combate a los 51 años, con varios de sus hombres. Su ayuda de campo, Francisco Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez, entonces con 21 años de edad, no se encontraba con él en el momento fatal. Al enterarse de la noticia, sale sólo al campo de batalla para recuperar el cuerpo de su jefe y cae bajo las balas españolas en un último gesto de fidelidad.

46.    En una misiva de condolencias a su esposa. María Cabrales, Máximo Gómez expresa su profundo dolor: “Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted al dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y al más bravo de mis amigos y pierde en fin el ejército libertador a la figura más excelsa de la Revolución”.

47.    Hombre de acción y de convicciones, Maceo fue también un hombre de pensamiento, como lo recuerda Eusebio Leal, historiador de La Habana: “Ensimismado en las lecturas de los grandes poetas y literatos de su tiempo, este último adquirió la cultura que no entregaba ni la universidad ni la escuela, sino la propia voluntad. Además de la prensa, eran sus lecturas favoritas las obras de Víctor Hugo, el pensador más sólido de aquella época, al que Martí conoce durante su breve visita a Francia; la poesía del alemán Heine; los poetas cubanos, sobre todo José María Heredia, que tanto le impresionaba […]. Gozaba de saber con anticipación sobre las cosas; creía en la necesidad de la cultura y la información para poder mandar y dirigir”.

48.    Durante el centenario de la “Protesta de Baraguá”, Fidel Castro rindió tributo a la resistencia de Maceo: “Dejó realmente a nuestro pueblo una herencia gigantesca, infinita, con esa actitud […]. Llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo; y que las banderas de la patria y de la revolución, de la verdadera revolución, con independencia y con justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto”, con Maceo. Se edificó un monumento a su memoria en San Pedro, donde libró su último combate por la liberación du su patria.

49.    El poeta cubano Manuel Navarro Luna le dedicaría un poema en homenaje a su heroísmo:
“Si habláis de la Patria, del dolor y el denuedo
de la marcha con hambre y del camino áspero y torvo
de la gloria en la herida y de la gloria en la sangre
del largo y cruento batallar sin reposo,
de en mil batallas veintisiete heridas cual veintisiete surcos
¡Tenéis que hablar del General Antonio!”.

50.    El “Titán de Bronce” –así lo apodan los cubanos por su fuerza y su piel morena– fue un combatiente excepcional, dotado de una extraordinaria inteligencia táctica. Reconocido por su bravura al límite de la temeridad y su desinterés, sin ambición política personal, siempre en primera línea de combate, como lo atestiguan sus 26 heridas de guerra, siempre pregonó con el ejemplo y participó en más de 600 batallas durante los treinta años de su vida dedicados a la libertad de Cuba. Partidario de la igualdad para todos, héroe de la Guerra de Independencia, perdura hoy como un símbolo de la insumisión, de la dignidad y de la lucha por la soberanía y la libertad de Cuba.


*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016.

 


 

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50 verdades sobre Ernesto “Che” Guevara

Salim Lamrani
Université de La Réunion

El “guerrillero heroico” cubano-argentino perdura en la memoria colectiva como símbolo de resistencia a la opresión.

1.      Ernesto Guevara nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina, en el seno de una familia de cinco hijos. Sus padres Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna forman parte de la clase acomodada y aristocrática.

2.      Con dos años, el joven Guevara sufre su primera crisis de asma, enfermedad que lo acompañaría toda su vida y forjaría su voluntad a toda prueba. Su familia se instala en Córdoba y luego en Alta Gracia donde el clima es más propicio. Guevara pasaría 17 años de su vida allí, hasta 1947.

3.      Lector ávido, Guevara devora los libros desde su más temprana edad y se apasiona por la filosofía, particularmente social.

4.      En 1948, empieza una carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires. Se graduaría en 1953.

5.      En 1950, Guevara realiza su primer viaje en motocicleta por el norte de Argentina y visita las regiones más pobres. Recorre en total 4.500 kilómetros y la miseria que golpea a su pueblo lo impacta mucho. Al respecto, escribe: “No me nutro con las mismas formas que los turistas. […] El alma [del pueblo] está reflejada en los enfermos de los hospitales”.

6.      Un año más tarde, recorre la costa atlántica de América del Sur a bordo de un barco petrolero de la compañía nacional argentina que lo recluta como personal médico.

7.      De enero a julio de 1952, con 24 años, Guevara realiza su primer viaje internacional en motocicleta con su amigo Alberto Granado. Visitan Chile, Perú, Colombia y Venezuela. En mayo de 1952, en Lima, Guevara conoce al doctor Hugo Pesce, dirigente del Partido Comunista de Perú y discípulo de José Carlos Mariátegui, que trabaja en una leprosería. Este encuentro así como los meses que pasarían en la institución médica se revelarían decisivos y orientarían su destino futuro de lucha a favor de los oprimidos. Durante este viaje, Guevara descubre la miseria y la explotación de los pueblos latinoamericanos, particularmente por las multinacionales estadounidenses.

8.      En julio de 1953, Guevara realiza un nuevo viaje por América Latina con su amigo Carlos Ferrer. En Bolivia descubre el proceso radical que lanzó el Movimiento Nacionalista Revolucionario en 1952.

9.      El 24 de diciembre de 1953 llega a Guatemala, que dirigía entonces el presidente reformador Jacobo Arbenz. Estaría nueve meses viviendo allí en condiciones económicas difíciles.

10.  En Guatemala, Guevara traba amistad con Antonio “Ñico” López, exilado cubano que participó en el ataque al cuartel Moncada que lanzó Fidel Castro el 26 de julio de 1953. López sería quien daría el apodo de “Che” a Guevara, en referencia a la interjección típicamente argentina usada por el joven médico.

11.  Guevara llega a Guatemala con un pensamiento político bien definido como lo muestra una carta que escribe a su tía Beatriz el 10 de diciembre de 1953: “Tuve la oportunidad de pasar por los dominios de la United Fruit, convenciéndome una vez más de lo terribles que son estos pulpos. He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin no descansar hasta ver aniquilados estos pulpos capitalistas. En Guatemala me perfeccionaré y lograré lo que me falta para ser un revolucionario auténtico... Tu sobrino, el de la salud de hierro, el estómago vacío y la luciente fe en el porvenir socialista”.

12.  Guevara asiste al golpe de Estado que organizan la CIA y el coronel Castillo Armas en junio de 1954 que bombardean la capital. Integra las brigadas juveniles comunistas que organizan la resistencia y piden en vano armas al Gobierno. El Estado Mayor del Ejército apoya al golpista y exige la salida de Arbenz, quien es derrocado en julio de 1954.

13.  Guevara saca las lecciones del golpe de Estado contra Arbenz en una carta a su madre: “La traición sigue siendo patriotismo del ejército, y una vez más se prueba el aforismo que indica la liquidación del ejército como el verdadero principio de la democracia”.

14.  Tras refugiarse en la embajada de Argentina, consigue en septiembre de 1954 un salvoconducto para ir a México, donde viviría dos años. Trabaja como fotógrafo y médico y logra sobrevivir a duras penas. Poco después de su llegada, vuelve a encontrar a su amigo cubano López que lo invita a juntarse con los otros sobrevivientes del Moncada.

15.  En 1955, Guevara conoce a Raúl Castro, recién salido de la cárcel, con el cual traba amistad. Poco después, lo presenta a Fidel Castro. Éste recuerda: “El Che era de aquellos por quienes todo el mundo sentía inmediatamente afecto, a causa de su sencillez, de su carácter, de su naturalidad, de su espíritu de camaradería, de su personalidad, de su originalidad. No necesitamos mucho tiempo para ponernos de acuerdo y aceptarle en nuestra expedición. […] Cuando nosotros nos encontramos con el Che, ya era un revolucionario formado; además, un gran talento, una gran inteligencia, una gran capacidad teórica”. A Fidel Castro también lo impacta el carácter del argentino: “El Che padecía de asma. Ahí estaba el Popocatépetl, un volcán que se halla en las inmediaciones de México, y él todos los fines de semana trataba de subir el Popocatépetl. Preparaba su equipo —es alta la montaña, 5.482 metros, de nieves perpetuas—, iniciaba el ascenso, hacía un enorme esfuerzo y no llegaba a la cima. El asma obstaculizaba sus intentos. A la semana siguiente intentaba de nuevo subir el «Popo» —como le decía él— y no llegaba. Nunca llegaba arriba, y nunca llegó a la cima del Popocatépetl. Pero volvía a intentar de nuevo subir, y se habría pasado toda la vida intentando subir el Popocatépetl, hacía un esfuerzo heroico, aunque nunca alcanzara aquella cumbre. Usted ve el carácter. Da idea de la fortaleza espiritual, de su constancia”.

16.  La personalidad de Fidel Castro también asombra a Guevara. En una carta a sus padres, escribe: “Trabé amistad con Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. El me presentó al jefe del Movimiento cuando ya estaban planeando la invasión a Cuba. [...] Charlé con Fidel toda una noche. Y al amanecer ya era el médico de su futura expedición. […] Fidel me impresionó como un hombre extraordinario […].Tenía una fe excepcional […] Compartí su optimismo”. Che pide entonces a Fidel Castro que le permita ir a pelear en Argentina, una vez que triunfase la Revolución en Cuba.

17.  El 2 de diciembre de 1956, Guevara desembarca en Cuba con los revolucionarios liderados por Fidel Castro. El ejército los espera a su llegada y logra dispersarlos.

18.  Guevara se distingue desde el inicio por su audacia y sus capacidades de líder. Fidel Castro recuerda los primeros momentos: “Sobrevino el primer combate victorioso y Che fue soldado ya de nuestra tropa y, a la vez, era todavía el médico; sobrevino el segundo combate victorioso y el Che ya no solo fue soldado, sino que fue el más distinguido de los soldados en ese combate, realizando por primera vez una de aquellas proezas singulares que lo caracterizaban en todas las acciones. […] Esa era una de sus características esenciales: la disposición inmediata, instantánea, a ofrecerse para realizar la misión más peligrosa. Y aquello, naturalmente, suscitaba la admiración, la doble admiración hacia aquel compañero que luchaba junto a nosotros, que no había nacido en esta tierra, que era un hombre de ideas profundas, que era un hombre en cuya mente bullían sueños de lucha en otras partes del continente y, sin embargo, aquel altruismo, aquel desinterés, aquella disposición a hacer siempre lo más difícil, a arriesgar su vida constantemente”.

19.  Fidel Castro decide nombrarlo comandante en julio de 1957 y Guevara toma la cabeza de la segunda Columna llamada “Columna n°4” para engañar al enemigo sobre el número de guerrilleros. Guevara es el primero en conseguir ese grado, mucho antes que Raúl Castro.

20.  Implacable con los traidores, los asesinos, los ladrones y los violadores a quienes aplica la pena capital, en cambio, Guevara se muestra generoso con los soldados enemigos hechos presos a quienes da la más grande atención, así como con los heridos. Guevara relata un episodio al respecto: “Cuando tomamos por asalto el primer camión, encontramos a dos soldados muertos y a un herido que en su agonía parecía seguir luchando. Fue rematado sin que se le diera la posibilidad de rendirse, algo que no podía hacer pues estaba medio inconsciente. Este acto de vandalismo lo realizó un combatiente cuya familia fue aniquilada por el ejército de Batista. Le reproché violentamente su acto sin darme cuenta que me escuchaba otro soldado herido. Se había escondido debajo de las mantas y se había quedado en la plataforma del camión sin moverse. Al oír eso y las excusas que pronunció nuestro compañero, el soldado enemigo señaló su presencia y pidió que no lo mataran; una bala le había fracturado la pierna y se había quedado al lado del camino mientras los combates continuaban en los otros dos camiones. Cada vez que pasaba un combatiente a su lado, el hombre gritaba: “¡No me maten, no me maten, el Che dijo que no se mataba a los presos!”.

21.  En 1958, Fidel Castro decide nombrar al Che a la cabeza de la Escuela Militar recién creada para formar a los futuros guerrilleros, con el fin de protegerlo de su carácter demasiado temerario: “Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro”.

22.  En junio de 1958, Guevara forma la Columna n° 8 con los nuevos reclutas para hacer frente a la ofensiva final que lanzó Batista un mes antes mandando a 10.000 soldados a la Sierra Maestra para aplastar a la guerrilla.

23.  El 31 de agosto de 1958, tras el fracaso militar de la dictadura, Fidel Castro lanza la contraofensiva con el fin de extender la guerrilla a todo el país y ordena al Che y a Camilo Cienfuegos dirigirse hacia la capital. El periplo de más de 500 kilómetros pone a la tropa a difícil prueba, acosada por las inclemencias de la naturaleza y por el ejército gubernamental. En una carta a Fidel Castro, Cienfuegos cuenta los sufrimientos padecidos durante la odisea: en 31 días de caminata, sólo comen once veces, entre otras cosas “una yegua cruda sin sal”. “Sólo los insultos y las amenazas de todo tipo lograban el avance de esta masa agotada”.

24.  En la zona de Villa Clara, el Che crea el “Pelotón Suicida” integrado por guerrilleros aguerridos, encargados de las misiones más difíciles: “El ‘Pelotón Suicida’ era un ejemplo de la moral revolucionaria y se componía sólo de voluntarios seleccionados. Sin embargo, cada vez que moría un hombre –y eso ocurría en cada combate– en el momento de designación del nuevo aspirante, los que no fueron seleccionados ofrecían escenas de dolor que iban hasta los llantos. Era curioso ver a los jóvenes guerreros […] mostrar su juventud dejando correr algunas lágrimas, por no tener el honor de estar en primera línea de combate de muerte”.

25.  El 28 de diciembre de 1958, Guevara lanza el ataque contra la ciudad de Santa Clara, último bastión del régimen antes de La Habana, reforzado por tropas diez veces superiores al número de guerrilleros que no superaban los 300 hombres. La batalla termina con la captura del tren blindado que vino de la capital con los refuerzos. No obstante, los rebeldes pagan un alto precio. Guevara brinda un testimonio al respecto: “Recuerdo un episodio que era revelador del espíritu de nuestra fuerza en esos días finales. Yo había reprendido a un soldado que se había quedado dormido en pleno combate y me respondió que lo había desarmado pues se le había escapado un tiro. Le contesté con mi tono seco habitual: ‘Consigue otro fusil y ve desarmado en primera línea de combate… si es que eres capaz de hacerlo’. En Santa Clara, mientras yo estaba reconfortando a los heridos, un moribundo me tocó la mano y me dijo: ‘¿Se acuerda de mí, Comandante? Usted me mandó a conseguir un arma en Remedio… aquí está’. Se trataba del [mismo] combatiente […], feliz de haber demostrado su valentía. Así es nuestro Ejército Rebelde”.

26.  Al enterarse de la caída de Santa Clara en manos de los rebeldes, Batista decide huir en la noche del 1 de enero de 1959 hacia la República Dominicana. Fidel Castro ordena al Che y a Cienfuegos dirigirse hacia La Habana y tomar control de los cuarteles de Columbia y la Cabaña.

27.  Durante los primeros meses de 1959, Guevara se encarga de los tribunales revolucionarios que juzgan los crímenes cometidos durante la dictadura militar. Cerca de 1.000 personas pasan por la “justicia expeditiva” y cerca de 500 son fusiladas. A guisa de comparación, durante la “Depuración Francesa” tras la Segunda Guerra Mundial, cerca de un millón de personas fueron arrestadas y cerca de 100.000 fueron condenadas. Hubo 10.000 ejecuciones, de ellas 9.000 extrajudiciales.

28.  En febrero de 1959, el Presidente Manuel Urrutia declara a Ernesto Guevara ciudadano cubano por los servicios rendidos a la nación.

29.  Guevara desempeña un papel clave en la creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria y en la elaboración de la Ley de Reforma Agraria promulgada en mayo de 1959. Según él, “el guerrillero es, fundamentalmente, y antes que nada, un revolucionario agrario. Interpreta los deseos de la gran masa campesina de ser dueña de la tierra, dueña de los medios de producción, de sus animales, de todo aquello por lo que ha luchado durante años”.

30.  En 1959, Guevara es nombrado Ministro de Industria y luego Presidente del Banco Nacional y firma los billetes con su apodo “Che”, para mostrar su desprecio hacia el dinero y las riquezas materiales. Procede a la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía del país.

31.  En 1960, durante el Primer Congreso de Juventudes Latinoamericanas, Guevara desarrolla el concepto del “hombre nuevo socialista” que privilegiaría el interés general sobre las aspiraciones personales. Insiste en la importancia del trabajo voluntario, una “escuela creadora de conciencia”, y da ejemplo todos los fines de semana trabajando voluntariamente en las fábricas, los cañaverales y los puertos. También, realiza una gira por el bloque socialista y China y firma numerosos acuerdos comerciales.

32.  Feroz detractor de la coexistencia pacífica elaborada por Estados Unidos y la Unión Soviética tras la crisis de octubre de de 1962, Guevara multiplica la ayuda a los movimientos revolucionarios en América Latina y en el mundo en nombre de la solidaridad internacionalista. Su sueño es desatar una guerra insurreccional en Argentina.

33.  En 1964, Che renuncia a sus cargos en el Gobierno revolucionario para reiniciar la lucha armada en América del Sur. Como no estaban reunidas las condiciones, Fidel Castro le propone ir a África, al Congo, donde la CIA asesinó a Patricio Lumumba tres años antes. Situado en el centro de África, con fronteras con nueve países, el Congo podía ser el foco revolucionario que se expandiría a todo el continente.

34.  En 1965, Guevara escribe la famosa carta de despedida a Fidel Castro en la cual renuncia definitivamente a sus cargos y a la nacionalidad cubana y declara su voluntad de hacer la revolución en otras tierras. La carta se haría pública en octubre de 1965 en el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

35.  En abril de 1965, Guevara llega a Tanzania, retaguardia de los revolucionarios congoleños. La presencia del líder argentino en el campo de batalla suscita la preocupación de los jefes de la rebelión congoleña por las implicaciones internacionales. Del mismo modo, mientras aquéllos pasaban la mayor parte del tiempo en Dar es Salaam, en Tanzania, Guevara les recuerda con su presencia que un jefe debe estar entre sus hombres en primera línea de combate. La experiencia congoleña que duraría nueve meses sería un “fracaso, según el Che, a causa de las luchas internas, la falta de disciplina entre los insurrectos y la decisión unilateral de Tanzania de dejar de suministrar a los rebeldes. En una Carta al Presidente Julius Nyerere, Guevara expresa su incomprensión y su disgusto: “Cuba ofreció ayuda sujeta a la aprobación de Tanzania, ésta aceptó y la ayuda se hizo efectiva. Era sin condiciones ni límites de tiempo. Comprendemos las dificultades de Tanzania hoy, pero no estamos de acuerdo con sus planteamientos. Cuba no retrocede de sus compromisos ni puede aceptar una fuga vergonzosa dejando al hermano en desgracia a merced de los mercenarios”.

36.  Tras una estancia en Praga, Guevara regresa secretamente a Cuba donde decide ir a Bolivia, entonces bajo el yugo de la dictadura del general René Barrientos. El objetivo es lanzar un movimiento insurreccional que se expandiría por toda América del Sur.

37.  El 7 de noviembre de 1966, Guevara empieza la redacción de su diario de Bolivia. En total 47 combatientes, entre ellos 16 cubanos, componen el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia y ocupan la zona montañosa del sureste del país, cerca del río Ñancahuazú.

38.  En marzo de 1967, el arresto de dos desertores pone en alerta al régimen militar que solicita la ayuda de Estados Unidos para capturar a Guevara y a sus hombres. El mismo mes empiezan los combates entre la guerrilla y el ejército boliviano, el cual inflige severas bajas a la tropa de insurrectos.

39.  El 20 de abril de 1967, el ejército arresta a Regis Debray y a Ciro Bustos, dos miembros de la red de apoyo a la guerrilla. Ambos son sometidos a torturas y brindan información que permite al régimen localizar a los revolucionarios.

40.  Mario Monje, secretario general del Partido Comunista de Bolivia, en vez de brindar una ayuda logística y humana prevista a la tropa, abandona a Guevara y a los guerrilleros a su suerte.

41.  Lejos de resignarse, Guevara lanza su famoso “Mensaje a los pueblos del mundo” y exhorta a los revolucionarios a “crear dos, tres, muchos Vietnam”.

42.  En agosto de 1967, el ejército aniquila a la columna n°2 y Guevara se encuentra solo con una veintena de combatientes a la cabeza de la columna n°1.

43.  El 7 de octubre de 1967, Guevara se encuentra cerca de La Higuera con 16 combatientes y redacta su última reflexión en su diario, tras “once meses” de lucha.

44.  El 8 de octubre de 1967, el ejército sorprende a la tropa en la Quebrada del Churo. Para permitir que se escapen los heridos, Che decide afrontar al ejército con los pocos hombres válidos. Tras varias horas de combate, Guevara, herido en una pierna, es capturado por el ejército que lo lleva a una escuela de La Higuera. Sólo cinco guerrilleros sobrevivirían y lograrían refugiarse en Chile.

45.  El 9 de octubre, el dictador Barrientos, siguiendo las órdenes de la CIA, ordena la ejecución del Che. El coronel boliviano Miguel Ayoroa, quien participó en la captura del Che, brinda su testimonio: “Uno de los hombres de la CIA era Félix Rodríguez, un cubano exiliado, que entró en la escuelita al grito de “¿Tú sabes quién soy yo?”. El Che lo miró con asco y le contestó: “Sí, un traidor”, y le escupió la cara”.

46.  Félix Rodríguez contaría más tarde: “Mandé [al sargento] Terán que efectuara la orden. Le dije que debía dispararle bajo el cuello ya que así podríamos probar que había sido muerto en combate. Terán pidió un fusil y entró a la sala con dos soldados. Cuando escuché los disparos anoté en mi cuaderno 1:10 pm, 9 de octubre de 1967”.

47.  El sargento Mario Terán contaría su experiencia en 1977 a la revista francesa Paris-Match: “Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: ‘Usted ha venido a matarme’. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ‘¿Qué han dicho los otros?’. Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ‘¡Eran unos valientes!’. Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto”.

48.  En 1997, los restos del Che y de sus compañeros de lucha son trasladados a Cuba donde descansan en el Memorial Ernesto Guevara de la ciudad de Santa Clara.

49.  Dotado de una gran inteligencia, Guevara dejó muchos escritos y una filosofía política llamada Guevarismo. Según Fidel Castro, “Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción […]. El pensamiento político y revolucionario del Che tendrá un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina”.

50.  Guevara queda en la memoria colectiva de los pueblos como el defensor de los oprimidos, el que se indignó ante las injusticias, el símbolo del desinterés y el hombre que tomó las armas en nombre del interés superior de los condenados de la tierra.

 

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